Cocina de Tailandia y Japón, en una selección de platos que manejan al dedillo. La decoración funcional y agradable. Pide el variado de entradas con rollitos vegetales (crujientes, dorados, compactos y aromáticos. Tan sabrosos como cuando de pequeño dabas un mordisco a deshoras a tu bocata del recreo), langostinos tempurizados (muy jugosos y casi vivos), brochetitas de pollo (con salsa de cacahuetes y un fondo sutilmente picante) y jugosas albóndigas de cerdo, con aromática lima y toques de cilantro, en un plato alegre y provocativo que nos puso en vena y que acompañamos con un Viñas del Vero blanco, que combinaba perfecto con todo. De segundos: Roll crunch uramaki con langostinos en tempura, cebollino y queso crema que era una invitación a la codicia: comíamos sin parar y casi sin dirigirnos la palabra. Las texturas contrastadas producían sensaciones agradables, como la de pulverizar agua fresca en el cuerpo dentro de una sauna muy caliente. Para continuar con algo thai, exquisitos noodles con solomillo, vegetales y sésamo, que desprendía sus aromas de cilantro, citronella, verduras… Una fiesta de sabores perseverantes pero suaves. Para cerrar infusión de hierbas digestivas. No pudimos dejar espacio para el postre...Por: Lila Ortega
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Paseo de la Castellana 105
Teléfono: 91 598 03 56.
Precio Medio: 35€ por cabeza (sin vino)
Espacio para fumadores.
Primera impresión: Un acierto. Han elegido dos de las cocinas más saludables y llamativas del mundo, han dotado al espacio (reducido) del local con mesas y sillas cómodas y funcionales y tienen una planta de camareros amable y profesional. Los precios son equilibrados para el tipo de cocina que ofrecen.




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