¿Quién invitaría a un vegetariano al Beefbar? Yo. Fue un despiste sin precedentes. Pero ahí estaba yo, frente a la puerta de un local de diseño que ostentaba en letras doradas el nombre evidentísimo del garito... -Habrá alguna ensalada ¿no?- Dijo mi amiga resignada… y la había. Pedimos una de espinacas tiernas, mozzarella, piñones y bacon (que sustrajeron), con una vinagreta suave que acompañaba levemente, como cuando te pones sólo una gotita de Chanel 5 detrás de las orejas imitando a Marilyn; Y tempura de verduras y langostinos con un rebozado ligero y poquísima grasa. De segundos, raviolis de ricota y espinacas a la crema de setas que estaban en su punto, con el aroma de los bosques en otoño y la ligereza del queso fresco. Yo, como no podía ser de otra manera, pedí la carne especial del local: entrecotte cocido a 750º (una técnica precisa que conserva todos los jugos de la carne). Tenía una costra tostada de finas hierbas, que recubría la pulpa de la carne tiernísima y jugosa. Para acompañar, calderito de verduras cocidas y puré de patatas. Creo que por un instante mi amiga quiso abjurar de sus creencias porque el aroma de las carnes se esparcía por la mesa con su estela de maderas, de grasa tostada, de hierbas…Por: Lila Ortega
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Dirección: Numancia 180 - 190.
Teléfono: 93 206 41 46.
Cerrado: Domingos y festivos.
Precio medio: 40€
Zona fumadores.
Primera impresión: estética funcional y agradable, una carta variada y una relación calidad precio bastante ajustada, hacen del Beefbar una buena alternativa para cuando estás por la zona. Remarcables la carne y los helados.




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